El año pasado recibí el mail que no quería recibir. El CFP de Ekoparty 2025 me había rechazado. No fue sorpresa — era mi primera vez mandando un paper, sabía que estaba crudo — pero igual pegó. Leer ese "gracias por participar, lamentamos comunicarte..." te deja pensando si realmente tenés algo para decir en esta industria.
Me tomé un día para procesarlo. Al otro día ya estaba pensando en cómo mejorar. No es la primera vez que me rechazan algo, ni va a ser la última. La pregunta no es si te cae un rechazo, sino qué hacés después. En mi caso, lo usé como roadmap: todo lo que estuvo flojo en el paper del 2025 lo anoté y me puse a trabajar en eso durante el año.
El plan
Arranqué 2026 con un objetivo concreto y una hoja de ruta. No quería mandar un paper "mejorado" a último momento. Quería armar algo sólido desde la base, con tiempo, iterando. Dividí el proceso en cuatro etapas:
- Paper técnico: escribir todo el contenido sin pensar en el formato.
- Abstract: destilar la idea central en unos pocos párrafos.
- Estructura de la charla: timeline minuto a minuto.
- Presentación visual: slides que acompañen, no que distraigan.
1. El paper técnico
Acá arrancó todo. Sin paper no hay charla, y sin contenido sólido no hay paper que valga. Me senté a escribir todo lo que sabía del tema: técnica, contexto, experimentos, datos. Sin preocuparme por la extensión ni por si sonaba bien. Lo importante era volcar el conocimiento crudo.
Después vino la poda. Sacar lo redundante, ordenar la narrativa, agregar referencias. El paper final quedó mucho más ajustado que el del año anterior. Le pedí feedback a un par de colegas de confianza, y cada devolución lo mejoró. El proceso me llevó aproximadamente dos meses, escribiendo y reescribiendo secciones enteras.
"Si no podés explicarlo bien en un paper, no vas a poder explicarlo bien en el escenario."
2. El abstract
Para mí esta fue la parte más difícil. Tenés que vender la idea en dos o tres párrafos. Si el abstract no engancha, nadie llega al paper. Acá no alcanza con tener contenido bueno: hay que comunicar por qué importa.
Reescribí el abstract unas quince veces. Le mostré versiones a gente que no está en seguridad para ver si les parecía interesante. Si alguien de afuera le encuentra la punta, el revisor también. Al final encontré el ángulo justo: no es solo lo que hice, sino por qué debería importarle al resto.
3. La estructura de la charla
Con el paper aprobado virtualmente (mentira, pero la confianza ayuda), pasé a diseñar la charla en el tiempo real. Una cosa es escribir, otra muy distinta es pararse frente a un auditorio. Acá el medio cambia el mensaje.
Armé un timeline minuto a minuto: apertura, contexto, demo, technical deep dive, cierre. Cada bloque con su duración exacta. Lo que sobraba del paper lo dejé en el paper; en la charla menos es más. Calculé incluso tiempo para preguntas y margen para imprevistos.
Después lo ensayé. Agarré un cronómetro y lo recité en voz alta varias veces. Al principio no entraba en el tiempo. Fui ajustando, cortando, reemplazando ejemplos largos por uno más preciso. Hasta que cerró.
4. La presentación visual
Las slides son lo último que hago, justamente porque son lo menos importante. Si la charla está bien estructurada, las slides solo acompañan. Si la charla no está bien estructurada, las slides no la van a salvar.
Mi regla: una idea por slide. Nada de paredes de texto. Código solo cuando sea necesario, y siempre resaltado. Diagramas y capturas donde aporten. El estilo visual es consistente: fondo oscuro, tipografía mono, acentos en rojo. Nada que distraiga de lo que estoy diciendo.
Documentar el proceso
Una decisión que tomé desde el principio fue documentar todo. Cada borrador, cada versión del abstract, cada feedback, cada ensayo. No solo para tener un registro, sino porque creo que el proceso de preparar una charla es valioso en sí mismo. Hay mucha gente que quiere dar su primera charla pero no sabe por dónde arrancar. Si algún día armo una guía o comparto estos apuntes, ojalá le sirva a alguien más.
Y si este año tampoco queda seleccionado? Va a doler de nuevo, obvio. Pero cuando arranqué el 2026 no sabía un montón de cosas que ahora sé. Aprendí a escribir mejor, a estructurar una narrativa, a venderme mejor. Eso ya es ganancia. Si además queda seleccionado, mejor.
Post escrito durante el proceso de preparación. Si te interesa el tema, seguí el blog — voy a ir subiendo actualizaciones a medida que avance el CFP.